jueves, 22 de marzo de 2012
La tergiversación del lenguaje: el aborto
Gallardón, Ministro de Justicia y viejo conocido sobre todo por habitantes del foro, se ha permitido el lujo de querer manipularnos de nuevo.
Dice: hay que ayudar a las mujeres a que tengan sus hijos cuando se quedan embarazadas. Hasta aquí todos de acuerdo.
A partir de ese punto, parece que llegar a acuerdos puede ser complicado. ¿Qué pedimos las mujeres?
Que se eliminen las barreras que dificultan el derecho de maternidad.
Que se apoye desde los poderes públicos la Conciliación de la vida profesional,
personal y familiar de hombres y mujeres
Que el Ministerio de Justicia exija el cumplimiento de la ley en materia laboral y maternidad. (La propuesta del señor Gallardón apoya a los delincuentes que incumplen todas las leyes laborales y de igualdad de nuestro país).
Que atienda a las razones de las mujeres implicadas tanto en los procesos de maternidad como de aborto y entienda que no se les puede engañar maquillando la realidad con un lenguaje retorcido y confuso.
Que la capacidad de decisión de las mujeres está por encima de sus intenciones de infantilizarlas.
En definitiva el apoyo real a la maternidad es hacer cumplir las leyes y caer sobre los delincuentes y en segundo lugar respetar las decisiones, cargadas de razones, que sobre la continuación de su embarazo hagan las mujeres.
Bien es cierto que todo hubiese sido más claro si el Tribunal Constitucional dictamina sobre el primer recurso contra la Ley de Salud Sexual y Reproductiva en lugar de esperar a que se rectifique la ley, según han hecho público. El dictamen no tendrá nada que ver sobre el recurso que se impuso. Esto puede ser formalmente legal pero es dudosamente respetuoso con la ley.
martes, 13 de marzo de 2012
El corsé machista de la RAE
Uno de los últimos reductos impenetrables en relación con la igualdad ha resultado ser la Real Academia de la Lengua.
En los últimos años en nuestro país ha habido un Ministerio de Igualdad cuyo objetivo ha sido la equiparación entre hombres y mujeres, justificado en que la desigualdad existente aporta una gran injusticia a la sociedad, incluso retrasos en el desarrollo de los países. Lo saben los gobiernos inteligentes y los más avanzados, lo dice Naciones Unidas desde hace muchos años, y lo piden de todas las maneras posibles las propias mujeres.
Pues bien nuestra Real Academia de la Lengua sigue apretando de tal forma el corsé que actúa reprimiendo cualquier conato de avance en la búsqueda de un lenguaje igualitario al que sus normas ¿oficialmente? ocultan tras un genérico masculino la mitad de la humanidad.
Las profesiones que se ocupan de la lengua, filología o lingüística, que suelen ser de mujeres y hombres, en mayor cantidad las primeras, se horrorizan de ser tildadas de desinformadas por sesudos hombres sabios, de tal forma que siguen llamando a las mujeres presidentas, PRESIDENTES, y dicen que para eso está el artículo LA PRESIDENTE.
A las personas que no estamos en esos menesteres, nos suena realmente anacrónico porque lo coherente para la vista y el oído es LA PRESIDENTA, y esto por poner un ejemplo que nada tiene que ver con otro tipo de atroces denominaciones de la mujer a lo largo de las páginas del producto de la RAE que es el DRAE.
Esperemos que pronto, y gracias al debate que han levantado, se les caiga el velo que los tiene adormecidos en su selecto palacio.
jueves, 8 de marzo de 2012
Mujeres libres
Día Internacional de la Mujer 2012: Habilitar a la mujer campesina - Acabar con el hambre y la pobreza
Acabar con la pobreza rural es el lema que Naciones Unidas ha propuesto a la consideración de la sociedad entera en el Día Internacional de la Mujer de 2012. Michelle Bachelet, presidenta de ONU Mujeres reclama
nuestro compromiso con los derechos de las mujeres y nos invita a caminar hacia el futuro con valor y determinación.
Queda camino por andar. Mucho. En cada país las amenazas son diferentes y semejantes: pobreza, ignorancia, sometimiento, desigualdad, es el nexo que nos une a otras mujeres que se ven obligadas a transitar por el camino siempre difícil de la libertad.
Ese es el objetivo final, la libertad de elegir. Así lo cantó Agustín García Calvo y así lo sienten muchos hombres. Suya es también la lucha y la celebración. Suya y nuestra, de las mujeres que defendemos nuestro derecho a decidir y a elegir por nosotras mismas.
Libre te quiero,
Acabar con la pobreza rural es el lema que Naciones Unidas ha propuesto a la consideración de la sociedad entera en el Día Internacional de la Mujer de 2012. Michelle Bachelet, presidenta de ONU Mujeres reclama
nuestro compromiso con los derechos de las mujeres y nos invita a caminar hacia el futuro con valor y determinación.
Queda camino por andar. Mucho. En cada país las amenazas son diferentes y semejantes: pobreza, ignorancia, sometimiento, desigualdad, es el nexo que nos une a otras mujeres que se ven obligadas a transitar por el camino siempre difícil de la libertad.
Ese es el objetivo final, la libertad de elegir. Así lo cantó Agustín García Calvo y así lo sienten muchos hombres. Suya es también la lucha y la celebración. Suya y nuestra, de las mujeres que defendemos nuestro derecho a decidir y a elegir por nosotras mismas.
Libre te quiero,
como arroyo que brinca
de peña en peña.
Pero no mía.
Grande te quiero,
como monte preñado
de primavera.
Pero no mía.
Buena te quiero,
como pan que no sabe
su masa buena.
Pero no mía.
Alta te quiero,
como chopo que en el cielo
se despereza.
Pero no mía.
Blanca te quiero,
como flor de azahares
sobre la tierra.
Pero no mía.
Pero no mía
ni de Dios ni de nadie
ni tuya siquiera.
(Agustín García Calvo)
jueves, 1 de marzo de 2012
Educación y Ciudadanía
José Ignacio Wert, Ministro de Cultura y Educación, anunció recientemente la eliminación de Educación para la Ciudadanía, y su sustitución por educación cívica y constitucional. Según Wert, esta versión estará libre de “cuestiones controvertidas". Con este hecho, Wert satisface a los sectores ultra católicos y jerarquía eclesiástica, dando por cumplida una de las promesas electorales del PP. Es cuanto menos paradójico, que una asignatura que ya estaba asimilada en el currículo escolar, no haya dejado de estar en el punto de mira de la Iglesia, durante toda la legislatura socialista, que acusaba al Gobierno de introducir un sesgo político doctrinario.
Acusación tanto más paradójica, cuando la Iglesia no objetó en ningún momento la existencia de la formación del espíritu nacional, asignatura obligatoria durante el franquismo, y que introducía claramente a los alumnos en la ideología falangista. La misma Iglesia católica que imponía la enseñanza de la religión obligatoria tanto para creyentes como no creyentes.
Cuesta creer que José Ignacio Wert, sociólogo de profesión, haya utilizado información totalmente sesgada para justificar la eliminación de la asignatura. La propia Editorial Akal, se vio en la obligación de emitir un comunicado a los medios, explicando que los ejemplos utilizados por Wert, durante la rueda de prensa, formaban parte de un ensayo publicado en 2007, y lo más grave es que éstos no han sido utilizados nunca ni por colegios ni como libro de texto.
Educación para la ciudadanía pretendía enseñar a los alumnos a vivir como ciudadanos responsables, favorecer el desarrollo de personas libres e íntegras a través de la consolidación de la autoestima, la dignidad personal, la libertad y la responsabilidad. Otro de sus objetivos, era formar ciudadanos con criterio propio y contra prejuicios como el racismo y la homofobia, para ello hacía hincapié en valores como el respeto, colaboración y solidaridad. Para ello, la asignatura contemplaba la enseñanza de los derechos y obligaciones.
Además, alentaba a los alumnos a desarrollar capacidad para asumir sus deberes y fomentar hábitos cívicos que les permitieran ejercer la ciudadanía de forma eficaz y responsable. Durante todos estos años hemos encontrado en los medios, respuestas en contra de lo más peregrinas, algunos obispos han llegado al extremo de declarar que la utilización de la palabra homofobia induce a una ideología de género, cuando es precisamente la cuestión de género, lo que plantea un problema a la Iglesia, toda su moral, especialmente la sexual, se basa en el sentido más biológico del concepto de naturaleza.
Nos enfrentamos a una nueva paradoja: la sociedad culpa a la educación ante cualquier problema social sea sobre drogas, embarazos en adolescentes, accidentes de tráfico, violencia en las aulas, doméstica o de género, y pide a la escuela que sea en su espacio donde los niños aprendan a convivir, que les eduquen en valores cívicos y éticos…
Educación para la Ciudadanía no va en contra de la familia, ni de la religión, sino todo lo contrario, va a favor de todo ello, ¿Cómo es posible que en un momento como el presente, dentro de un escenario global, un Gobierno ceda ante un grupo minoritario que demuestra una vez más su limitada capacidad intelectual? Eliminar del currículum una asignatura como Educación para la Ciudadanía es oponerse frontalmente a la enseñanza de los derechos humanos de todos y todas.
jueves, 23 de febrero de 2012
Reforma laboral = Las mujeres a casa
Desde la llegada al poder político de la derecha, abundan las quejas de que se está retrocediendo en derechos fundamentales para la población más vulnerable, y las mujeres todavía lo somos aunque seamos mayoría. Se habla de los tijeretazos justificados más o menos hábilmente por la crisis económica. Han desaparecido los que creíamos que eran derechos adquiridos, promulgados en leyes de obligado cumplimiento.
Una de las primeras cosas que sorprende con el RD-Ley de la Reforma Laboral (clica para conocer texto completo) es la ausencia del informe de Impacto de Género, al que obliga la Ley de Igualdad (Art.17). Cabe esperar que se remita a las Cortes para la tramitación legislativa. Entonces se podrá apreciar la incidencia más negativa aún para las mujeres trabajadoras que verán recortados sus derechos laborales en mayor medida que los hombres, con los que no se habían conseguido igualar en materia laboral y económica.
Las series estadísticas laborales y de empleo, desagregadas por sexo, permiten apreciar los avances hacia la igualdad entre mujeres y hombres en España en las dos últimas décadas. Se ha incrementado sensiblemente la tasa de actividad y la de empleo, lo que incide en una mayor autonomía personal y mejora de la calidad de vida de las mujeres. Avance que se ha producido por el esfuerzo personal y colectivo de las mujeres ya que se ha avanzado menos en lo relativo a la corresponsabilidad familiar y social con los varones.
También, en paralelo, se ha ido reduciendo el diferencial en las tasas de desempleo, que hace 15 años casi duplicaban a las de los hombres, y se fueron aproximando hasta la llegada de la crisis en 2008. Nos tememos que ahora el proceso se invierta amparado en la nueva reforma. No debemos permitirlo, porque nos acercaría a un proceso de empobrecimiento, exclusión y de retorno al hogar para volver a asumir el rol tradicional de ama de casa. Aunque ya no sería lo mismo: las mujeres actuales están educadas y socializadas en mayor libertad.
Las mujeres de las generaciones más jóvenes, que están más y mejor formadas que los chicos, se habían ido igualando en el acceso al mercado de trabajo y en las características de las contrataciones, la mayoría en precario por la temporalidad, con jornadas reducidas que en la práctica eran mayores. Las tasas de paro eran muy similares. No ocurría lo mismo con los salarios. Tampoco con la promoción profesional, donde se apreciaba claramente la discriminación por ser mujer. Con la reforma laboral corren más riesgo las jóvenes frente al despido arbitrario y sin garantías: una mujer puede ser madre y las empresas, posiblemente, van a penalizar con despidos, reducciones de salarios y de jornadas, traslados etc. esta opción para que el coste social y económico sea cero.
Con los contratos que alargan el periodo de prueba a un año, el despido, sin más, a las mujeres que se queden embarazadas en ese tiempo se puede generalizar. Con este sistema el despido no es que sea barato, es coste cero.
En este país, en el que estábamos avanzando poquito a poco en la conciliación y corresponsabilidad de las responsabilidades familiares, generando instrumentos que facilitasen ese cambio de modelo social, la reforma es un mazazo que supondrá un retroceso para todas las mujeres. Los contratos más precarios: inseguros, de gran temporalidad, de jornadas reducidas; los salarios rebajados a lo que decida en cada momento el empresario/a y el despido fácil y barato incidirá con toda seguridad en un mayor incremento de la pobreza de las mujeres en su conjunto.
El estado del bienestar, que se está derrumbando, inició su caída con el recorte hacia los derechos de las mujeres, llamémosle en materia social: casas de acogida, moratoria en la aplicación de la Ley de Dependencia, anuncio reforma o derogación de la Ley del aborto (en algunos territorios, abono de las intervenciones actuales por las pacientes, que no saben cuando se les abonará), la píldora del día después, etc. Esto, solo en dos meses, ¿qué pasará en cuatro años de legislatura recortando el estado del bienestar?
El 22 de febrero se recordaba la discriminación salarial, la brecha de género, que sufren las mujeres sin causas objetivas que la sustenten. Discriminación denostada públicamente también por quienes la propician: los sectores políticos y económicos dirigentes de la sociedad. Las cifras oficiales sitúan la diferencia salarial entre el 22% y el 30% inferior para las mujeres. Con las reformas que han implantado, la brecha de género irá en aumento. Ello nos llevará a una errónea conclusión: con salarios tan reducidos para las mujeres a muchas no les compensará trabajar. A la familia tradicional, en conjunto, le costará dinero el que la mujer (no despegada de su rol tradicional) trabaje fuera de casa, porque nunca se planteara el mismo axioma para los hombres (cabezas de familia). Conclusión: ante la penuria la primera que vuelve a casa es la mujer porque es más capaz de hacer los ajustes en la economía familiar y aportar el trabajo no remunerado que pueda permitir la subsistencia. Se producirá un proceso de VUELTA A CASA.
Otros derechos que se verán recortados, aún más de lo que están en la actualidad, las prestaciones sociales: por desempleo, derivada del salario y la cotización a la Seguridad Social; la pensión de jubilación quedará mermada por el menor salario (brecha de género) y el menor número de años cotizados por la tardía incorporación de la mujer al mercado de trabajo en los pasados años y el incremento de la edad de jubilación y años para adquirir el derecho a esta prestación. Lo que es peor, lo que puede venir en cuanto al recorte de pensiones y todo tipo de prestaciones sociales. Gran número de mujeres van a dejar de ser, poco a poco, sujetos de derechos si esta tendencia no se para.
Por todo eso se reclamamos el preceptivo Informe de Impacto de Género sobre la reforma laboral y del resto de la normativa a implantar, especialmente la vinculada a los llamados ajustes para la superación de la crisis económica. Y que dichos informes se hagan públicos. No vale poner la frase de: no tiene impacto de género para superar el trámite legal.
La superación de la crisis no la tiene que soportar la ciudadanía que no la ha generado y menos la mujer ausente de las estructuras financieras y de sus poderes.
Una de las primeras cosas que sorprende con el RD-Ley de la Reforma Laboral (clica para conocer texto completo) es la ausencia del informe de Impacto de Género, al que obliga la Ley de Igualdad (Art.17). Cabe esperar que se remita a las Cortes para la tramitación legislativa. Entonces se podrá apreciar la incidencia más negativa aún para las mujeres trabajadoras que verán recortados sus derechos laborales en mayor medida que los hombres, con los que no se habían conseguido igualar en materia laboral y económica.
Las series estadísticas laborales y de empleo, desagregadas por sexo, permiten apreciar los avances hacia la igualdad entre mujeres y hombres en España en las dos últimas décadas. Se ha incrementado sensiblemente la tasa de actividad y la de empleo, lo que incide en una mayor autonomía personal y mejora de la calidad de vida de las mujeres. Avance que se ha producido por el esfuerzo personal y colectivo de las mujeres ya que se ha avanzado menos en lo relativo a la corresponsabilidad familiar y social con los varones.
También, en paralelo, se ha ido reduciendo el diferencial en las tasas de desempleo, que hace 15 años casi duplicaban a las de los hombres, y se fueron aproximando hasta la llegada de la crisis en 2008. Nos tememos que ahora el proceso se invierta amparado en la nueva reforma. No debemos permitirlo, porque nos acercaría a un proceso de empobrecimiento, exclusión y de retorno al hogar para volver a asumir el rol tradicional de ama de casa. Aunque ya no sería lo mismo: las mujeres actuales están educadas y socializadas en mayor libertad.
Las mujeres de las generaciones más jóvenes, que están más y mejor formadas que los chicos, se habían ido igualando en el acceso al mercado de trabajo y en las características de las contrataciones, la mayoría en precario por la temporalidad, con jornadas reducidas que en la práctica eran mayores. Las tasas de paro eran muy similares. No ocurría lo mismo con los salarios. Tampoco con la promoción profesional, donde se apreciaba claramente la discriminación por ser mujer. Con la reforma laboral corren más riesgo las jóvenes frente al despido arbitrario y sin garantías: una mujer puede ser madre y las empresas, posiblemente, van a penalizar con despidos, reducciones de salarios y de jornadas, traslados etc. esta opción para que el coste social y económico sea cero.
Con los contratos que alargan el periodo de prueba a un año, el despido, sin más, a las mujeres que se queden embarazadas en ese tiempo se puede generalizar. Con este sistema el despido no es que sea barato, es coste cero.
En este país, en el que estábamos avanzando poquito a poco en la conciliación y corresponsabilidad de las responsabilidades familiares, generando instrumentos que facilitasen ese cambio de modelo social, la reforma es un mazazo que supondrá un retroceso para todas las mujeres. Los contratos más precarios: inseguros, de gran temporalidad, de jornadas reducidas; los salarios rebajados a lo que decida en cada momento el empresario/a y el despido fácil y barato incidirá con toda seguridad en un mayor incremento de la pobreza de las mujeres en su conjunto.
El estado del bienestar, que se está derrumbando, inició su caída con el recorte hacia los derechos de las mujeres, llamémosle en materia social: casas de acogida, moratoria en la aplicación de la Ley de Dependencia, anuncio reforma o derogación de la Ley del aborto (en algunos territorios, abono de las intervenciones actuales por las pacientes, que no saben cuando se les abonará), la píldora del día después, etc. Esto, solo en dos meses, ¿qué pasará en cuatro años de legislatura recortando el estado del bienestar?
El 22 de febrero se recordaba la discriminación salarial, la brecha de género, que sufren las mujeres sin causas objetivas que la sustenten. Discriminación denostada públicamente también por quienes la propician: los sectores políticos y económicos dirigentes de la sociedad. Las cifras oficiales sitúan la diferencia salarial entre el 22% y el 30% inferior para las mujeres. Con las reformas que han implantado, la brecha de género irá en aumento. Ello nos llevará a una errónea conclusión: con salarios tan reducidos para las mujeres a muchas no les compensará trabajar. A la familia tradicional, en conjunto, le costará dinero el que la mujer (no despegada de su rol tradicional) trabaje fuera de casa, porque nunca se planteara el mismo axioma para los hombres (cabezas de familia). Conclusión: ante la penuria la primera que vuelve a casa es la mujer porque es más capaz de hacer los ajustes en la economía familiar y aportar el trabajo no remunerado que pueda permitir la subsistencia. Se producirá un proceso de VUELTA A CASA.
Otros derechos que se verán recortados, aún más de lo que están en la actualidad, las prestaciones sociales: por desempleo, derivada del salario y la cotización a la Seguridad Social; la pensión de jubilación quedará mermada por el menor salario (brecha de género) y el menor número de años cotizados por la tardía incorporación de la mujer al mercado de trabajo en los pasados años y el incremento de la edad de jubilación y años para adquirir el derecho a esta prestación. Lo que es peor, lo que puede venir en cuanto al recorte de pensiones y todo tipo de prestaciones sociales. Gran número de mujeres van a dejar de ser, poco a poco, sujetos de derechos si esta tendencia no se para.
Por todo eso se reclamamos el preceptivo Informe de Impacto de Género sobre la reforma laboral y del resto de la normativa a implantar, especialmente la vinculada a los llamados ajustes para la superación de la crisis económica. Y que dichos informes se hagan públicos. No vale poner la frase de: no tiene impacto de género para superar el trámite legal.
La superación de la crisis no la tiene que soportar la ciudadanía que no la ha generado y menos la mujer ausente de las estructuras financieras y de sus poderes.
miércoles, 15 de febrero de 2012
El silencio atronador en el entorno de las mujeres que sufren violencia de género
Los humanos somos paradójicos, tenemos una gran capacidad de ayudar y también una gran capacidad para dar la espalda e ignorar los problemas ajenos. Hay situaciones en que las personas se inhiben y se comportan como espectadores pasivos del problema, sin hacer nada por intentar ayudar.
En una macroencuesta realizada por el Instituto de la mujer en el año 2000, La violencia contra las mujeres, la primera que se realizaba en España de estas características, ponía de manifiesto que el 12,4% de las mujeres mayores de 18 años son maltratadas por sus parejas y que el 70% de ellas llevaba al menos cinco años siendo agredidas. La gran mayoría de las mujeres maltratadas están rodeadas de un silencio atronador. El suyo propio y el silencio e inhibición de su entorno social.
Un elemento común en innumerables casos de violencia de género es que las agresiones sufridas por la mujer eran conocidas desde hacia tiempo por el entorno social inmediato de la familia. En un estudio del CIS, en abril de 1990, La desigualdad social en la vida familiar y doméstica II (estudio nº 1.867), a la pregunta “¿conoce usted algún caso de malos tratos a mujeres?”, el 29% de las personas entrevistadas respondieron que sí. Si el 12% de las mujeres son maltratadas y el 29% de la población conoce algún caso de malos tratos a mujeres, no parece que estos casos pasen desapercibidos en el entorno social de dichas mujeres.
Investigadores como Borofsky, Shotland y Straw demuestran que una mujer tendrá menos probabilidad de ser ayudada si quien la agrede es su marido u otra persona con la que tiene relación intima o de confianza, que si el agresor es un desconocido. En los experimentos que realizaron los dos últimos el porcentaje de intervención de los espectadores era del 65% si percibían que el agresor no tenía relación con la víctima y solo intervinieron en un 19% de los casos si creyeron percibir que el agresor era el marido.
Esta, podríamos llamar, “tolerancia social” en el entorno familiar y personal y que se debe a un falso respeto de la intimidad, supone que estos actos de violencia no representan “costos excesivos” para los agresores, sobre todo si con esta violencia obtienen además los objetivos deseados (por ejemplo, el control absoluto de la conducta de la mujer), de forma que así la violencia genera un feedback positivo al producir los resultados deseados por el agresor.
Intentando entender a un tiempo el silencio de la mujer, la posición de su agresor y el silencio de la sociedad que mayoritariamente no reacciona, aunque en poco mas de un mes ocho de sus hijas hayan sido asesinadas por ser mujeres, se revela claramente el sustrato del sistema patriarcal en el que mayoritariamente nos seguimos educando y vivimos.
Mientras no cambiemos el predominio mayoritario de este sistema las mujeres seguiremos añadiendo mujeres muertas y si además no pertenecemos a cierta clase social, seguiremos ninguneadas, cobrando menos o trabajando gratis…. Todo lo cual se va sumando en espiral hacia la violencia de género.
Es necesario que la marea violeta lo inunde todo, hasta el corazón más duro y el cerebro mas cerrado, hasta el despacho donde se evalúa si el dinero está mejor en otros programas que en las casas de acogida.
En una macroencuesta realizada por el Instituto de la mujer en el año 2000, La violencia contra las mujeres, la primera que se realizaba en España de estas características, ponía de manifiesto que el 12,4% de las mujeres mayores de 18 años son maltratadas por sus parejas y que el 70% de ellas llevaba al menos cinco años siendo agredidas. La gran mayoría de las mujeres maltratadas están rodeadas de un silencio atronador. El suyo propio y el silencio e inhibición de su entorno social.
Un elemento común en innumerables casos de violencia de género es que las agresiones sufridas por la mujer eran conocidas desde hacia tiempo por el entorno social inmediato de la familia. En un estudio del CIS, en abril de 1990, La desigualdad social en la vida familiar y doméstica II (estudio nº 1.867), a la pregunta “¿conoce usted algún caso de malos tratos a mujeres?”, el 29% de las personas entrevistadas respondieron que sí. Si el 12% de las mujeres son maltratadas y el 29% de la población conoce algún caso de malos tratos a mujeres, no parece que estos casos pasen desapercibidos en el entorno social de dichas mujeres.
Investigadores como Borofsky, Shotland y Straw demuestran que una mujer tendrá menos probabilidad de ser ayudada si quien la agrede es su marido u otra persona con la que tiene relación intima o de confianza, que si el agresor es un desconocido. En los experimentos que realizaron los dos últimos el porcentaje de intervención de los espectadores era del 65% si percibían que el agresor no tenía relación con la víctima y solo intervinieron en un 19% de los casos si creyeron percibir que el agresor era el marido.
Esta, podríamos llamar, “tolerancia social” en el entorno familiar y personal y que se debe a un falso respeto de la intimidad, supone que estos actos de violencia no representan “costos excesivos” para los agresores, sobre todo si con esta violencia obtienen además los objetivos deseados (por ejemplo, el control absoluto de la conducta de la mujer), de forma que así la violencia genera un feedback positivo al producir los resultados deseados por el agresor.
Intentando entender a un tiempo el silencio de la mujer, la posición de su agresor y el silencio de la sociedad que mayoritariamente no reacciona, aunque en poco mas de un mes ocho de sus hijas hayan sido asesinadas por ser mujeres, se revela claramente el sustrato del sistema patriarcal en el que mayoritariamente nos seguimos educando y vivimos.
Mientras no cambiemos el predominio mayoritario de este sistema las mujeres seguiremos añadiendo mujeres muertas y si además no pertenecemos a cierta clase social, seguiremos ninguneadas, cobrando menos o trabajando gratis…. Todo lo cual se va sumando en espiral hacia la violencia de género.
Es necesario que la marea violeta lo inunde todo, hasta el corazón más duro y el cerebro mas cerrado, hasta el despacho donde se evalúa si el dinero está mejor en otros programas que en las casas de acogida.
jueves, 9 de febrero de 2012
Venimos del ayer, vamos al mañana
Venimos del ayer, construimos el presente, vamos al mañana.
Esta es nuestra historia.
Esta es nuestra historia.
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