Cuatro votos han servido para negar un derecho más a la mujer. EN Inglaterra no habrá obispas. El sínodo general de la Iglesia anglicana, después de dos días reunidos, ha decidido que las mujeres no son iguales que los hombres, ni tienen los mismos derechos, porque ese el mensaje que al final se da. 132 votos a favor entre los laicos y 74 en contra. Un 64%... un pequeño margen que constituye una oportunidad más perdida para conseguir la igualdad entre mujeres y hombres. No hay excusas, es simplemente discrimiación y negación de derechos.
martes, 20 de noviembre de 2012
Hoy es el día Universal del Niño...y de la Niña
Desde AMUMA queremos recordar que hoy es el Día Universal del Niño y de la Niña, haciendo una llamada de reflexión a quien corresponda poniendo un dato encima de la mesa: la crisis dispara la pobreza infantil en España un 45%. Es momento de reflexión.
lunes, 19 de noviembre de 2012
Fin de semana negro: la lacra continúa
Un fin de semana más, la muerte de mujeres a manos de sus parejas ha sido noticia. Un fin de semana más, dos mujeres han perdido la vida a manos de quien ha sido su compañero sentimental. Malika tenía tan solo 19 años y fue hallada muerta en un piso de Parla. La encontraron muerta, acuchillada y golpeada, la causa de la muerte, las múltiples heridas por arma blanca que tenía en todo su cuerpo. Tres horas más tarde, su pareja, Mario, de 29 años, fue detenido en Alcorcón. Según fuentes policiales, él mismo confesó ser el autor del crimen. Tenían un hijo en común. No consta que existieran denuncias por malos tratos previas.
Horas más tarde en Lepe, una mujer de 31 años recibía dos puñaladas: una en la espalda y otra en el tórax. Se debate entre la vida y la muerte después de ser operada de urgencia. Su presunto agresor, su expareja, fue detenido horas más tarde. Heridas en sus muñecas y su cara, hace pensar que intentó suicidarse antes de ser detenido.
El machismo mata. Las mujeres mueren y la lacra continúa. Fin de semana negro.
Horas más tarde en Lepe, una mujer de 31 años recibía dos puñaladas: una en la espalda y otra en el tórax. Se debate entre la vida y la muerte después de ser operada de urgencia. Su presunto agresor, su expareja, fue detenido horas más tarde. Heridas en sus muñecas y su cara, hace pensar que intentó suicidarse antes de ser detenido.
El machismo mata. Las mujeres mueren y la lacra continúa. Fin de semana negro.
lunes, 12 de noviembre de 2012
50 mujeres muertas
Cincuenta mujeres han muerto en España a manos de sus parejas
en los meses transcurridos del año 2012. Cincuenta ciudadanas han perdido la
vida por la única razón de ser mujeres. Cincuenta personas que en algunos casos
habían denunciado a sus agresores y en otros no pero que, en todos los casos, no han sido suficientemente
protegidas.
Cincuenta mujeres muertas que vienen a sumarse a las 67
asesinadas en 2011, a las 85 muertas en 2010, a las 68 de 2009, a las 84 de
2008, a las 71 de 2007…
Entretanto, el Gobierno recorta las partidas destinadas a
políticas sociales, que supone un 6,8% menos en prevención integral de
violencia de género.
Cincuenta mujeres asesinadas. Porque el machismo mata.
martes, 17 de julio de 2012
Dejen a las mujeres elegir en paz
Rondan de nuevo por la prensa nacional algunas opiniones y debates en torno a la publicación de una encuesta que ha intentando averiguar las razones por las que las mujeres deciden actualmente llevar a término un embarazo o abortar, y que ha puesto al descubierto que “sólo” alrededor del 30% de las que abortan lo hacen por razones económicas, mientras que el resto –la mayoría- informa de una gran diversidad de motivaciones que nada tienen que ver con la supuesta violencia estructural de la que tanto le gusta hablar a nuestro actual ministro de Justicia.
En este asunto, como en todos, es preciso recordar una vez más que la gente suele tener buenas razones para hacer lo que hace, y que la consecución de cualquier cosa en la vida depende de la motivación (si se quiere, intereses) los medios y las oportunidades que se tengan: todas ellas forman causa en común para que algo acabe o no sucediendo (lo malo y también lo bueno, que es una cuestión de opinión).
Por otro lado, tanto los motivos (culturalmente aprendidos) como los medios y las oportunidades, se encuentran tasados y sancionados por la sociedad dentro de la cual cada una vive: no todas tienen acceso a los mismos medios ni se les conceden las mismas oportunidades.
Es en este punto en el que hay que entender de una vez que la motivación para traer un hijo al mundo suele depender directamente de la esperanza y de la fe en el futuro, hoy más bien escasas; que las oportunidades dependen de las posibilidades reales que ofrezcan el estado de bienestar, las facilidades o dificultades de acceso a una vivienda o de conciliación de la vida laboral y familiar, y que los medios con los que podríamos contar son los que la crisis financiera, el desempleo, los empleos precarios, la desigualdad de salarios y las políticas de los gobiernos para afrontarlos nos están negando por activa y por pasiva cada día de nuestras -cada vez más angustiadas- vidas.
De manera que sí, las mujeres, a veces, quieren pero no pueden. Y otras tantas, pueden pero no quieren; y otras no quieren querer; en ocasiones, ni quieren ni pueden y alguna vez, cuando se dan los medios, las oportunidades y la motivación conveniente (que no las presiones de ningún ministro ni la publicación de ninguna encuesta), alguna mujer tiene un hijo.
Un hijo que, a pesar de la gran lata “pro-vida” actual, sería a partir de entonces ya tan sólo problema suyo y no de la sociedad que tanto le demanda, pero que tanto se desentenderá de él en cuanto nazca.
Y todo ello contando, sobre todo lo demás, con que no todas las mujeres tienen por qué ser madres, y que todas ellas tienen por el contrario otras miles de maneras de “ganarse” su derecho a vivir y de estar en el mundo.
Formas que, dicho sea de paso, ese mismo mundo suele celebrar –y en las que suele implicarse- con mucho mayor entusiasmo y autenticidad que con el nacimiento de un niño.
Dejémonos entonces de sermones y dejemos de una vez, por tanto, a las mujeres en paz.
lunes, 25 de junio de 2012
Por fin una nueva concepción del matrimonio
La última revisión del Diccionario de la Real Academia Española acaba de incluir, por fin, el reconocimiento del matrimonio como unión entre personas del mismo o distinto sexo. Una novedad por la que deberíamos felicitarnos todas.
Tradicionalmente el patrimonio (de pater “padre” y monium “obligación” o “deber”) ha constituido siempre el conjunto de los deberes (y haberes) de un hombre, mientras el matrimonio, por la misma obvia razón, no era sino el conjunto de los deberes (y haberes) de una mujer. Eso y nada más era lo que en realidad significaba la palabra matrimonio.
La resistencia a llamar matrimonio a las uniones homosexuales ha provenido hasta ahora no sólo de sectores más o menos homófobos, sino, digámoslo claramente, de todos aquellos que se negaban a que el hogar dejara de ser el deber sagrado y exclusivo de toda mujer (quienes, por otro lado, venían a ser mayoritariamente los mismos, y han sido siempre bien conscientes de lo que las palabras importan).
La igualdad de géneros requería a gritos nuevos significados y concepciones del matrimonio, que se desentendieran de la adjudicación de papeles y deberes por razón de sexo, y que han llegado finalmente por esta vía inopinada.
Del mismo modo que las mujeres actualmente pueden tener patrimonio sin la mediación de un hombre, ya iba siendo hora de que el matrimonio dejara de una vez de asociarse a una obligación sagrada y exclusiva de las mujeres.
La RAE ratifica con este nuevo gesto por lo pronto dos cosas: la igualdad de derechos y deberes consagrada en la Constitución (y hasta ahora negada en el citado sentido por la lengua española) y una nueva concepción del matrimonio que ya no es un conjunto de obligaciones (y menos sólo de la mujer) sino que se define como el establecimiento y mantenimiento de “una comunidad de vida e intereses”. Nada más y nada menos.
En esto como en todo, una vez más se demuestra que el avance de los derechos de nuestras y nuestros semejantes, no impide sino que amplía siempre el horizonte de los derechos de todos.
Felicitémonos todas, pues. Y también ellos. Cuando se amplían los derechos es la sociedad la que sale ganando.
miércoles, 20 de junio de 2012
22
Aún no hemos cruzado el ecuador del año 2012 y la trágica lista de mujeres asesinadas por el machismo ha alcanzado el número de 22.
El 3 de mayo, en Elche, un hombre de 58 años asesinó a su pareja, de 25. En la relación eran frecuentes los malos tratos del hombre pero ella nunca lo denunció.
El 12 del mismo mes, Una mujer de 48 años de edad moría en Manzanares (Ciudad Real) con un golpe en la cabeza y su marido, de 50 años, quien después se ahorcaba en el domicilio del matrimonio. La pareja estaba en trámites de separación.
Ese mismo día, un hombre de 77 años, golpeó hasta la muerte a su pareja, de 75 años, y luego se quitó la vida con un cuchillo de cocina. Ocurría en Estepona (Málaga).
El 4 de junio, en Alicante un hombre rumano mataba a su mujer, de 28 años y de la misma nacionalidad. Aún no se habían cumplido 15 días desde que el juez exonerara al marido de cualquier responsabilidad penal en el juicio seguido tras la denuncia por malos tratos presentada por la mujer. Ésta, finalmente, no se presentó a declarar contra quien acabaría siendo su asesino.
El pasado día 8 un hombre de 73 años mataba a su mujer, de 70, arrojándola por el balcón de su vivienda en Hospitalet. Ambos eran españoles. No existía denuncia previa de malos tratos.
El 17 de junio, un hombre de 80 años era detenido en Marbella cuando la investigación reveló que su mujer, de 77, había fallecido por heridas de arma blanca y no como consecuencia del incendio en la vivienda.
Al día siguiente, una mujer fallecía en Salt (Girona) por agresión de su pareja que después intentaba suicidarse tirándose por el balcón.
Mujeres de toda edad, de toda procedencia, de toda formación, con un nexo común: víctimas del único delito de ser mujeres.
No somos capaces de hallar una solución a esta lacra que siembre de sangre y lágrimas a miles de familias.
No sabemos si la sociedad permanece adormecida ante estos crímenes pero lo que es seguro es que el esfuerzo resulta insuficiente y las mujeres continúan inermes frente a la agresión machista.
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