domingo, 27 de noviembre de 2011

Contra la violencia machista: Igualdad



Un año más, el 25 de noviembre se ha conmemorado el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la mujer. 

Un año más y la violencia sigue. Siguen muriendo mujeres a manos de sus parejas, en un baile de cifras macabro que tiene sus orígenes enraizados en las mentalidades. Este fenómeno está muy bien explicado por Bordieu, por Lorente, por Echeburua, por Bonino, hombres todos ellos que han entendido el problema y por muchas, muchísimas mujeres que llevan años estudiando esta barbarie. Es un fenómeno minoritario, los asesinos son pocos hombres pero ahí están.

La violencia no cesa. Soledad Murillo reclama en las redes sociales que no hablemos de educación, que hablemos de igualdad, solamente de igualdad. Está clara la propuesta aun siendo tan importante la educación, algo en lo que la mayoría de las personas y expertos coincidimos, el centralizar la solución de la violencia de género en la educación desvía la atención del auténtico origen del problema y da coartadas a los que matan.
Dos de las últimas víctimas son jóvenes -17 y 19 años, muy jóvenes- es imposible que hayan generado tanto odio en sus asesinos. Prácticamente un tercio de las mujeres asesinadas al igual que las que denuncian son menores de 30 años.

Y volvemos a fijar la atención en la cabeza de los asesinos. Podríamos pensar con Dianne Russel que esta minoría de individuos son exterminadores de mujeres solo por el hecho de serlo. Como consecuencia estaríamos hablando de crímenes de odio, como el holocausto o las limpiezas étnicas.

Mujeres de negro denuncian que en Buenaventura Colombia se produce un sangriento feminicidio.

En estas sociedades tan arcaicas la violencia se lleva por delante no solo mujeres también hombres, pero solo una vez superada la violencia general emerge la información sobre la violencia contra las mujeres. Es el caso de Medellín también en Colombia, ciudad violenta reconocida mundialmente como tal, a la que Fajardo su alcalde dotó de bibliotecas públicas y Clubs de lecturas consiguiendo una rebaja de la violencia general. Ahora se conoce el número de mujeres muertas y maltratadas por violencia de género.    

La violencia no cesa, llámese como se llame. “Feminicidio” como asesinatos de odio por ser mujeres; “violencia de género” como se consensuó en España para la Ley; “terrorismo doméstico” como la llaman muchas personas expertas; “violencia contra las mujeres” como propuso Naciones Unidas en 1993, todas estas denominaciones sirven para hablar de lo mismo. Es un fenómeno antiguo y universal,  que  sólo ahora se empieza a denominar. La educación sirve para enseñar que todos los seres humanos son iguales en derechos y oportunidades pero efectivamente hay muchos asesinos de mujeres educados y maltratadores muy educados, así que sigamos educando pero trabajemos por imponer la igualdad sobre todas los cosas.

La igualdad no es sino el pleno reconocimiento de los derechos de ciudadanía.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Brechas de desigualdad


La independencia económica de las mujeres condiciona de manera importante sus decisiones y la forma de posicionarse en su medio social. Es fácil constatar que la situación de las mujeres hoy en España es muy diferente de la que tuvieron nuestras abuelas, que posiblemente no pudieron trabajar ni abrirse una cuenta bancaria sin permiso de su marido o de su padre, pero la mujer que hoy trabaja fuera de casa, en general, tiene interiorizado que la sociedad espera de ella que controle “su casa”, como su función básica y fundamental antes de concentrarse en su trabajo remunerado.

Ya en los años 90 algunos estudios señalaban que “A pesar del creciente apoyo público al derecho de la mujer a participar en el mercado de trabajo, la evidencia abrumadora del ISSP(1) confirma que sigue siendo fuerte la convicción de que las responsabilidades familiares de la mujer, particularmente el cuidado de los hijos menores, es lo primero” (Scott et al., citado por Hakim) (2).

Quizá sea por eso, porque la sociedad se lo pide y la mujer lo asume, el que se vea normal, en general, que si en una pareja uno de los dos ha de dejar el trabajo remunerado para el cuidado de la familia lo haga la mujer, e incluso se llega a consentir socialmente que a igual trabajo remunerado que su marido, la mujer gane menos.

Desde los años del estudio en España ha tenido lugar un proceso masivo de incorporación de la mujer al mercado laboral y actualmente se está viendo afectado por la actual crisis financiera.

Según la Encuesta de Población activa del tercer  trimestre de 2011, realizada por el INE: “La tasa de paro se incrementa en algo más de seis décimas, siendo ahora del 21,52%. Por su parte, la tasa de actividad permanece por encima del 60%.
Por sexo, tanto la bajada de la ocupación como el aumento del paro es más acusado en las mujeres que en los varones”.

Por otra parte, según el Informe Mundial sobre salarios2010-2011, de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que recoge las políticas de salarios en estos tiempos de crisis, existe una tendencia mundial hacia un aumento del empleo de bajos salarios de incidencia variada entre países. Y existe una excesiva concentración de mujeres en empleos de bajos salarios en lo que parece ser una característica universal de los mercados laborales, a pesar de que por lo general tienen una tasa de participación menor.

La brecha salarial de Género se estima en aproximadamente un 15% en todo el mundo, aunque con variaciones entre países. Las diferencias salariales de género, además de condicionar las carreras profesionales, afectan no sólo al salario fijo sino también a las retribuciones variables e inciden de manera directa en las prestaciones sociales. Las mujeres perciben una prestación media por desempleo de 3.044 euros anuales, lo que representa un 12,7% menos que los 3.488 euros que ingresan de media, los hombres, según las estimaciones realizadas por los Técnicos de Hacienda (GHESTA) a partir de los datos de IRPF correspondientes a 2008.

La Unión Europea calculó en 2008 que las mujeres tenían quetrabajar hasta el 22 de febrero si querían igualar el salario de un hombre en el año anterior.

Esta brecha salarial en España es de las más altas de la UE y ello a pesar de que el artículo 14 de la Constitución Española prohíbe expresamente, entre otras, la discriminación por razón de sexo, expresando que si una mujer desempeña un trabajo de la misma naturaleza, que exige las mismas condiciones de prestación que el de un hombre, aunque el trabajo sea diferente, deberá recibir el mismo salario y las mismas prestaciones, a no ser que la diferencia se explique por motivos no discriminatorios.

En España, el Ministerio de Igualdad (ahora transformado en Secretaría de Estado) ha publicado recientemente un detallado informe titulado Brecha Salarial: Realidades y Desafíos.  El informe fija la brecha salarial en España en un 17,6% (17,4% de media en la UE).  Con los datos de la Encuesta de Estructura Salarial de 2006, el informe analiza las desigualdades salariales desde todos los ángulos posibles: tipo de contrato, tamaño de empresa, titularidad, tipo de puesto, nivel educativo, tipo de jornada… Entre otras cosas, los datos muestran que la diferencia salarial es mayor en los puestos más altos, en las empresas más grandes y con mayor antigüedad.  Y es que el salario de los hombres crece de media hasta los 45 años, mientras el de las mujeres sólo lo hace hasta los 30-32 (según la investigación de González y Mir en 2002 citada en el informe).(6)

La ley 3/2007 para la Igualdad efectiva entre mujeres y hombres y el papel de los Planes de Igualdad son el mejor instrumento para conseguir buenas condiciones laborales y para eliminar brechas y trabas ante el desarrollo de las vidas profesionales y personales de las mujeres.

Habrá que observar que pasa con ella después de las elecciones del 20 de Noviembre.

(1) El ISSP es un programa permanente anual de colaboración transnacional en las encuestas que cubren temas importantes para la investigación en ciencias sociales, coordina la investigación social añadiendo una perspectiva intercultural y transnacional de los estudios nacionales.

(2)Hakim, C., Modelos de familia en las sociedades modernas., Madrid, CIS-Siglo XXI, 2005. Pág 5
 

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Votar por la igualdad real


Oliva Acosta, Directora del documental de las 27 constituyentes, teme que, en 2011 vaya a ocurrir lo mismo que ocurrió durante el Franquismo con los derechos conseguidos por y para las mujeres durante la Segunda República. "Ahora hemos conseguido una serie de cosas muy importantes las mujeres, y puede ser que la dictadura de los mercados se lleve por delante muchas de estas cosas".

Con estas frases contundentes, compartidas por muchas mujeres, nos enfrentamos ante los próximos comicios electorales, que las encuestas publicadas por distintos auguran un triunfo de las políticas conservadoras para los cuatro años venideros. Años que van a ser más difíciles para las mujeres, la mitad de la población española.

Una somera reflexión sobre las propuestas de los distintos partidos políticos en materia de igualdad de género nos induce a pensar que la igualdad entre mujeres y hombres la sitúan en un apartado independiente y, en algunos casos, como si no tuviera que ver con el resto de las políticas propuestas. No han asumido claramente el concepto de transversalidad de género, consensuado en la Unión Europea. Las políticas no son neutras, no están equilibradas, y benefician o promocionan más a unos que a otras.

En economía, especialmente la macro, las propuestas no cuentan con un análisis (evaluación) de impacto de género. La crisis generada por los mercados, ámbitos bastante inaccesibles para la ciudadanía, termina haciendo estragos en la ciudadanía a través de los problemas que genera en aspectos como el empleo, el crédito (hipotecas), los servicios sociales de proximidad (guarderías, centros de atención a personas dependientes, centros deportivos y de ocio) los servicios de salud, etc. Todo lo social se recorta o suprime en aras de rebajar la deuda, generada por otras instancias en su inmensa mayoría. Lo social, todavía hoy, afecta más a la igualdad mujeres.

Si, como se está observando en las estadísticas, en el paro vuelve a crecer el diferencial entre el de los hombres y el de las mujeres; los pocos créditos que se otorgan están destinados a hombres (empresarios y emprendedores); disminuyen los servicios sociales o de salud por las reducciones presupuestarias de las Administraciones públicas, el peso de la crisis puede recaer, mayoritariamente, en las mujeres. Y el retorno al “hogar”, al ser expulsadas o no poder acceder al mercado de trabajo, está garantizado.

Pero no nos resignamos a perder la autonomía económica y personal pues nos retorna a situaciones de desigualdad profunda y  por el contrario queremos y seguiremos luchando por la igualdad real de las mujeres y de los hombres.

Si se aplicase y desarrollase reglamentariamente la “Ley de Igualdad” en todos sus extremos, sería el mejor programa electoral, en materia de igualdad, de los partidos políticos que aspiran a gobernar a este país. Algunos recogen aspectos parciales de la ley como si fuesen propuestas novedosas en vez de comprometerse con su aplicación como se hace con otras normativas.

¿Qué proponen los partidos en la contienda?

 Repasamos algunos temas relacionados con la igualdad de género en las propuestas electorales de los partidos para el 20 de noviembre:

Conciliación: El PP entiende que se posibilita con un Plan integral de apoyo a la conciliación de la vida laboral, personal y familiar. Pretende remover los obstáculos con la “racionalización” de horarios ¿pretenderá que concilien más y mejor las mujeres con ellas mismas? Porque con los recortes en los servicios sociales de las autonomías será más difícil conciliar. El PSOE mantiene que es necesario avanzar en la corresponsabilidad, para lo que se necesita extender las escuelas infantiles y servicios públicos, junto a esa misma corresponsabilidad en los cuidados y tareas en el interior de las familias. IU plantea el reconocimiento económico (valoración en las cuentas públicas PIB) y normativo del trabajo doméstico y servicios públicos que faciliten la conciliación.

Permisos parentales: En este asunto la mayoría plantean que irán ampliando el permiso por paternidad pero sin concretar plazos y sin el compromiso de equiparación del permiso maternal y paternal obligatorio e intransferible, objetivo de muchas asociaciones de mujeres y del feminismo nacional e internacional.

No se clarifica algo tan importante como la función social de los cuidados en las familias y el resto de permisos parentales no vinculados con la reproducción y realizados mayoritariamente por las mujeres (mayores y dependencias, etc.)

Servicios sociales de apoyo: Ninguna opción se atreve a plantear abiertamente su merma, como consecuencia de la crisis mundial y nacional, y su desaparición o privatización, aumentando las desigualdades sociales que afectarán más a las mujeres que no han podido desprenderse del rol tradicional de la sociedad patriarcal.

Paridad: (No más de un 60% ni menos de un 40% de representación de cualquiera de los sexos). Sólo los partidos de izquierdas, empezando por el PSOE, proponen la paridad como eje de las políticas de igualdad en lo referido a la toma de decisiones en las organizaciones e instituciones. Para romper el “techo de cristal” que frena el progreso profesional de las mujeres, la paridad iguala a mujeres y hombres. Al PP le gusta más hablar de mérito de sólo algunas mujeres, pero no de sólo algunos hombres, aunque en la práctica se ha visto arrastrado hacia la equiparación debido al cambio social promovido por las mujeres, incluidas muchas conservadoras. IU propone garantizar que las listas electorales contemplen realmente un 50% de mujeres.

Brecha salarial: Todos los partidos están de acuerdo en acabar o ir reduciendo las diferencias salariales de mujeres y hombres. Es algo que se escapa de la normativa general laboral y económica, de la formación y capacitación profesional, pero es un hecho: las mujeres ganan un 30% menos ¿por qué será?

Planes de igualdad en las empresas y administraciones públicas: El PSOE es el partido que menciona más claramente la necesidad de incentivar la aprobación y aplicación de estos planes previstos en la “Ley de Igualdad”. Es de obligado cumplimiento pero muchas empresas e instituciones no lo hacen por falta de control y sanciones ante el incumplimiento. Son un instrumento de avance y de progreso.

Ley de interrupción voluntaria del embarazo: Los partidos conservadores plantean su modificación. El PP la tiene recurrida en el Tribunal Constitucional. No se especifican los cambios pero se pondrá en juego “el derecho a decidir” de las mujeres. Se omite, en el diagnóstico, la disminución de las interrupciones de embarazos no deseados desde que está en vigor la ley actual. También está en juego, no por “cuestione de conciencia” el que deje de ser un servicio gratuito tanto la intervención como la denominada “píldora del día después” aunque económicamente no sea un gasto sanitario significativo; es una cuestión ligada a la moral más retrograda y tradicional.

Custodia compartida: Solo UPyD propone elaborar una ley específica de custodia compartida como opción preferente en separaciones y divorcios. Lo que puede ser un objetivo a largo plazo en una sociedad sin discriminación por razón de género y en rupturas no traumáticas de parejas, deberían ser muy cuidadosos con este compromiso para la próxima legislatura y hacer, previamente, una evaluación de impacto de género. IU propone que se aplique la custodia compartida cuando exista acuerdo por parte de los dos progenitores, no en situaciones de conflicto.

Violencia de género, violencia machista: El PP propone hacer retoques a la Ley Integral contra la Violencia, de 2004, votada por unanimidad, para incluir a los niños también como víctimas de la violencia de género. Con más de 53 mujeres muertas en lo que va de año, y más de 600 en los últimos 9 años, cifra equiparable con otro tipo de terrorismos, la revisión de las leyes, los planes integrales y el conjunto de la normativa debe ser más profunda. Hay sensibilización social, pero falta compromiso político de más protección social, personal y jurídica en todos tipos de violencia machista empezando, lógicamente, por el derecho a la vida de las víctimas. Nadie plantea la posibilidad de ir trasladando todos los recursos utilizados contra el terrorismo de ETA hacia el terrorismo machista (lo que no supondría incremento de gasto) e incrementar otros recursos, aunque supongan gasto, para proteger la vida de las mujeres, sus hijos y sus familias.

No se puede permitir que la crisis incremente la brecha de género en España como ha ocurrido entre 2010 y 2011, según el informe anual global del Foro de Davos que indica que hemos pasado del puesto 11 al 12 del ranking mundial. Vamos retrocediendo en igualdad entre los sexos y no lo podemos permitir. El retroceso es lo opuesto al progreso social con igualdad de género.

TENEMOS QUE VOTAR PORQUE QUEREMOS LA IGUALDAD REAL

jueves, 10 de noviembre de 2011

Cómo influyen los recortes del capital en la vida de las mujeres

Una mirada retrospectiva a los discursos contenidos en la historia, literatura, antropología, sociología, para buscar la relación entre el sistema capitalista imperante y patriarcado, nos sitúa en primera instancia en el punto de inflexión en el que ambos términos convergieron. El patriarcado tiene mayoría de edad con respecto al sistema capitalista, sin embargo todo apunta a que este último fue configurado por el primero al comienzo de la revolución industrial en la Inglaterra de mediados del siglo XVIII. Llevamos la friolera de 250 años viviendo en un sistema de reproducción social claramente masculino que excluye, genera desigualdades y vulnera los derechos de la mitad de la humanidad, es decir, las mujeres.

En todo caso y como se analiza en profundidad en el libro “El precio de un hijo” de la socióloga Josune Aguinaga, cualquier explicación que se pretenda dar sobre el determinismo biológico, analizado desde el punto de vista de la ciencia moderna, tiene sus orígenes en el empeño de los ilustrados como Rousseau y Hegel en diferenciar entre naturaleza y cultura, atribuyendo la primera a la mujer y  la segunda al hombre, en el momento actual el empeño consiste en superar tal dicotomía en general y en especial en el tema de las desigualdades sexuales. En este sentido, las denuncias realizadas por filósofas feministas han comenzado a poner en evidencia la forma dual, más o menos consciente de interpretar la realidad.

Creo que siempre es buen momento para hacer visible lo invisible, para descubrir las maneras unas veces sutiles y otras más jerárquicas que tiene el sistema patriarcal de minar, instalarse, reproducirse y perpetuarse en la estructura social. Creo que es necesario desarrollar una conciencia crítica de género, romper con tópicos, estereotipos y juicios de valor que minan nuestros propósitos, encasillan nuestro pensamiento, lo que nos lleva de nuevo a contemplar comportamientos sumisos.

Por ejemplo, las actividades domésticas y de cuidados, están asignadas culturalmente a las mujeres, incluso hoy y a pesar de las políticas de conciliación vida familiar y laboral, los hombres siguen siendo una excepción, mayoritariamente son las mujeres las que se acogen a la jornada reducida, lo cual demuestra que sigue siendo “su obligación”. Sobre ellas recae todo el peso del trabajo doméstico, los cuidados familiares y la administración del hogar. Una revisión a los valores que permanecen en las mentes masculinas y en las femeninas también, nos haría ver realmente en quién de los dos sexos recae la responsabilidad. Tenemos que enterrar en este contexto el término “responsabilidad” de una vez por todas y hablar de la corresponsabilidad, tratar de que cale culturalmente en los hogares, es preciso desterrar expresiones como “me ayuda o colabora en las tareas”, las mujeres tienen que ser más asertivas y asimilar que en el hogar viven todos y todos son corresponsables de su organización.

Bueno, bien, pero ¿qué pasa con las políticas de recortes sociales ahora en plena crisis nacional e internacional?, ¿quiénes son las víctimas de esos recortes?¿, quiénes van asumir sus consecuencias?. Creo que las mujeres, como sujetos plenos de derechos, creadoras y transformadoras de la realidad social y económica, tienen algo que decir al respecto. Si las políticas de austeridad y recortes van encaminadas a reducir presupuestos para el desarrollo de Ley de dependencia, de Igualdad en las empresas, es evidente que el ataque es directo a la economía de los hogares, estos tendrán que asumir por efecto cultural de la solidaridad familiar el cuidado de mayores que no tengan plaza en Residencias, hijos parados que no puedan hacer frente a hipotecas. En definitiva, puede tratarse al regreso del modelo de familia extensa. 

Cuando hablamos de estos recortes tenemos que hablar del ataque al derecho de empleo femenino, a un salario justo, es cada vez más evidente que la aplicación de la Conciliación actual ha producido el efecto contrario. Tenemos que hablar también de que estos recortes condicionan la dignidad plena, la independencia y autonomía. Un retroceso en derechos de igualdad, provocado una vez más por las relaciones asimétricas de poder y subordinación, esto no es el juego de la oca, en el que si te equivocas te hacen volver  a la casilla de salida y empezar de nuevo y sino que empiecen de nuevo los que se han equivocado realmente…

En un mundo neoliberal, capitalista y globalizado, donde prevalece el mercado y el consumo sobre las satisfacciones humanas, las mujeres tenemos espacios reducidos, nuestra voz es como el eco en un valle, nuestra propuesta de vida rebota en nuestros oídos, parece que nadie nos escucha o más bien no les interesa escucharnos.

Socialmente el trabajo de la mujer en el hogar, es invisible, oculto, relegado, infravalorado. Mucho se ha hablado ya de la doble jornada de las mujeres, la del hogar, evidentemente sin remunerar, y lo que es peor sin reconocer la importancia de su contribución. Mientras que los trabajos masculinos tradicionales tienen su valor en el mercado, el trabajo de la mujer en el hogar es todavía hoy gran parte economía sumergida o de explotación. Cuando desde un aspecto antropológico y sociológico, todas estas actividades son fundamentales para asegurar la vida humana, no podemos obviar la dependencia del ser humano tanto en su primera etapa de vida como en la última, un marco de relaciones afectivas, emocionales, de seguridad y pertenencia sin las cuales es imposible la subsistencia.  

En el libro “Malabaristas de la vida” de M.I.Amoroso Miranda, A.Bosch Pareras, C. Carrasco Bengoa, H. Fernández Medrano, dedican todo un capítulo a este aspecto, resaltando la importancia que tiene nombrar la tarea de la mujer, describirla, valorarla. Observan que no sólo se trata de tareas dedicadas al cuerpo y sus necesidades básicas físicas, sino que más bien se trata de crear relaciones afectivas y sociales y de protección de las personas, de enseñar, educar y socializar a las futuras generaciones, es por tanto, una tarea civilizadora.

Estas ideas, no son banales en el contexto  político y económico que nos ocupa, las mujeres no solo estamos bajo constante stress y sobrecargas, sino también, expuestas a una violencia cotidiana en los marcos del espacio doméstico, ya van 54 muertes por violencia de género en el presente año.

En este sentido, resulta pertinente en estos tiempos el surgimiento y avance en el escenario político de la Economía Feminista,  ya que aborda cuestiones elementales, y aún no resueltas para las mujeres, cuestiona y denuncia su situación de opresión, ayuda a visibilizar sus contribuciones e incidencias en la economía, así como la ruptura de estereotipos y dogmas de inmovilización asimiladas culturalmente por la sociedad y por gran parte de las mujeres, también, en este ámbito.

Tenemos por delante un terreno fértil de aportaciones pero también de múltiples y variadas resistencias. El camino es largo y difícil. El sistema patriarcal es el que ha dominado todas las esferas sociales pero es importante considerar el papel de implicación de las propias mujeres en el proceso de reproducción social del patriarcado, ya que, en muchas ocasiones, las mujeres reconocen y dan más valor al trabajo de un hombre que al de una mujer. La mentalidad de muchas mujeres, mayores y no tan mayores, está sembrada de una gran cantidad de estereotipos de género y esto sin lugar a dudas, mina y perjudica a las mujeres como colectivo.

Si  queremos cambiar el modelo patriarcal, tenemos que visibilizarnos nosotras mismas, nuestras cualidades y valores, para que la sociedad reconozca que con nuestra capacidad de organización, experiencia en administrar economías de crisis en los hogares, nuestra capacidad de diálogo y de entendimiento y sino cómo se entiende que los partidos hayan elegido en la actual campaña electoral a 6 Directoras de Comunicación. Creo que es el momento de luchar por la igualdad real. Para ello es necesario desarrollar una conciencia de género que nos identifique como grupo,  ponga en evidencia la ideología del sistema patriarcal, que defiende la naturaleza humana de las mujeres para el trabajo reproductivo y ensalza las capacidades intelectuales de los hombres para el trabajo público. Un sistema que permite al hombre realizar su trabajo fuera del hogar con total libertad del uso del tiempo, gracias a que alguien permanece en él y garantiza sus necesidades para la supervivencia y perpetuación de la especie.

No podemos permitir que el Gobierno ponga la tijera en presupuestos que van ligados directamente al cuidado de la vida, estas actividades son una responsabilidad social y política. El objetivo de la sociedad no tiene que ser en primer término el capital sino la satisfacción de las necesidades vitales.